Estamos seguros de que esta interrogante causará un gran debate entre los que aún no quieren aceptar a la minería como actividad base para el avance de la humanidad. El objetivo de este artículo es informar sobre lo que la actividad minera puede aportar a la crisis mundial que vivimos hoy en día.

La COVID‑19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto recientemente. Tanto este nuevo virus como la enfermedad que provoca eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019. Actualmente la COVID‑19 es una pandemia que afecta a muchos países de todo el mundo. Un estudio publicado en el Journal of Hospital Infection en marzo muestra que los coronavirus tienen una supervivencia menor en otros materiales distintos al acero y el plástico. El virus sobrevivió solo 24 horas en superficies de cartón y apenas cuatro horas en cobre.

Muchos de los virus que nos enferman pueden vivir en superficies duras por hasta cuatro o cinco días. Cuando tocamos esas superficies, los microbios pueden ingresar a nuestros cuerpos a través de la nariz, la boca o los ojos e infectarnos. Un estudio publicado Michael Schmidt, profesor de microbiología e inmunología en la Universidad de Medicina de Carolina del Sur, que estudia cobre demuestra que, en las superficies de cobre, mueren bacterias y virus. Cuando un microbio aterriza en una superficie de cobre, el cobre libera iones, que son partículas cargadas eléctricamente. Esos iones de cobre explotan a través de las membranas externas y destruyen toda la célula, incluido el ADN o ARN en el interior. Debido a que su ADN y ARN se destruyen, también significa que una bacteria o virus no puede mutar y volverse resistente al cobre, o transmitir genes (como la resistencia a los antibióticos) a otros microbios.

El primer uso médico registrado del cobre es de uno de los libros más antiguos conocidos, el Smith Papyrus, escrito entre 2600 y 2200 a. C. Dijo que el cobre se usaba para esterilizar heridas en el pecho y agua potable. Los soldados egipcios y babilonios colocarían de manera similar las virutas de sus espadas de bronce (hechas de cobre y estaño) en sus heridas abiertas para reducir las infecciones. Un uso más contemporáneo del cobre: ​​en la Grand Central Station de la ciudad de Nueva York, la gran escalera está flanqueada por pasamanos de cobre. «Esos son en realidad antimicrobianos», dijo Schmidt.

Hoy por hoy se hablan de metales estratégicos para enfrentar este virus, y es donde el cobre, la plata y el oro toman gran protagonismo, estos son utilizados por equipamientos de hospitales en el mundo para combatir el covid-19. El gran aporte de la minería con estos metales y en la economía de los países hace cada vez más importante a esta actividad, la cual ha sido declarada como esencial en la mayoría de los países en la región.

 

Ing. Christian Portuguez